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Escrito por Radio Nacional Patria Libre

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Resultado de imagen para manifiesto comunistaConmemoración del 170 aniversario de la publicación del Manifiesto del Partido Comunista

Ser revolucionario, luchar por la transformación social, declararse rebelde frente al poder establecido, dedicar las fuerzas vitales al propósito de hacer posible una sociedad nueva y distinta, ser una mujer y un hombre nuevo, todo ello adquirió un sentido histórico, más allá de solo un ideal, a partir de la publicación del Manifiesto del Partido Comunista. La redacción de esta declaración pública de la postura política, la ideología y los objetivos de los comunistas, les fue encargada a Carlos Marx y Federico Engels por una organización clandestina de obreros, una organización creada para la lucha política y social, llamada "La liga de los comunistas".

Desde el momento de su publicación hasta el día de hoy, las y los revolucionarios, así como las organizaciones políticas de izquierda, y por supuesto las organizaciones guerrilleras, a lo largo y ancho del mundo, han leído en sus páginas el mensaje de convertir en un hecho posible la destrucción de la sociedad capitalista, que genera de un lado riqueza y poder político y social en una minoría, y del otro lado miseria, pobreza y condiciones de vida indignantes para las mayorías, y ese mensaje plantea claramente que la destrucción de la sociedad vieja y la creación de la nueva sociedad se hace mediante la práctica revolucionaria. Es decir, no se trata solo de entender las condiciones de vida social antes descritas, sino que se requiere asumir una práctica revolucionaria para hacer posible el cambio de sociedad.

En este año 2018 se conmemoran 170 años de la publicación del manifiesto, escrito a finales del año 1847 y las primeras semanas del año 1848, el cual se publicó el día 21 de febrero de 1848 en la ciudad de Londres (Inglaterra), originalmente publicado en idioma alemán, luego traducido a varios idiomas, entre ellos el español. Con motivo de esta conmemoración, dedicaremos algunos artículos sobre esta obra y a su vez hacemos una invitación especial a las y los militantes del ELN, a retomar la lectura de este verdadero plan de lucha revolucionaria, a revitalizar el compromiso revolucionario volviendo a sus páginas, para reencontrarnos, entre otras, con los puntos planteados por los comunistas para adelantar la tarea de la toma del poder político y la transformación social. La invitación a volver a leer el manifiesto puede ser de forma individual, o si las condiciones lo permiten, que se hagan lecturas colectivas y sirva la ocasión para hacer formación política con la militancia.

Este primer artículo sobre el manifiesto está dedicado a caracterizar cada uno de sus capítulos, y a hacer algunos énfasis en las ideas más destacadas de cada uno de ellos. En los siguientes artículos tendremos ocasión de hacer referencia a hechos del contexto histórico en que se escribió esta obra, en razón a que su publicación se dio en un momento de revoluciones en varios países europeos.

El manifiesto consta de una introducción y cuatro capítulos. En la introducción Marx y Engels declaran explícitamente que la obra tiene el propósito de exponer las ideas y el plan de lucha de los comunistas, organizados como partido político revolucionario, para destruir el poder político, las instituciones, las relaciones sociales, las ideas, los valores, etc., de la vieja sociedad e instaurar una nueva. Esta introducción se abre con una frase que ya es muy conocida en el mundo entero, dice así: “un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”.

La liga de los comunistas, como dijimos previamente, era una organización obrera que tenía un carácter clandestino, dado que el poder político en ese momento, el poder absolutista feudal en varios países europeos, y las monarquías constitucionales en otros países, restringían las libertades sociales, entre ellas la libertad de asociación para la actividad política, por ello quienes no estaban de acuerdo ni conformes con el régimen político en ese momento y emprendían acciones para criticarlo, deslegitimarlo y derrocarlo, tenían que organizarse y adelantar las distintas actividades revolucionarias de manera clandestina, so pena de ser arrestados y enjuiciados, exiliados o condenados a pena de muerte. Marx y Engels, en consecuencia, declaran que ya pasó el tiempo de actuar clandestinamente, que llegó el momento de exponer el plan de lucha de los comunistas y actuar amplia y abiertamente para el logro de sus objetivos. Esta frase introductoria es entonces una verdadera consigna de lucha.

El primer capítulo se llama: BURGUESES Y PROLETARIOS. Este capítulo es muy importante en la historia política mundial, ya que Marx y Engels hacen uso de la concepción materialista de la historia para caracterizar la formación social burguesa. (Ya se ve la necesidad y la importancia para los revolucionarios, y particularmente para la militancia del ELN, de tener suficientemente claros estos conceptos, por lo cual hablaremos de ellos en otra ocasión).

El primer aspecto abordado en este capítulo es la lucha de clases. El mismo Marx en una carta a uno de sus copartidarios, el comunista José Weidemeyer, le escribia que no fue él quien por primera vez habló de la lucha de clases, ya antes algunos historiadores franceses habían usado la expresión “lucha de clases”. Veamos cuál fue el aporte de Marx, con sus propias palabras, para lo cual reproducimos lo dicho por él en aquella carta:
“Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases...”

Acá, por razones metodológicas, solo vamos a ocuparnos del numeral 1 expuesto por Marx en esta carta. Este punto de vista respecto de la lucha de clases, unió de una vez y para siempre la historia social con los modos de producción de los bienes de existencia, es decir, si hay algo que podamos llamar historia, ésta no es otra cosa que el modo cómo produce una determinada sociedad su existencia. ¿y dónde está la lucha de clases en esta concepción de la historia?

Veamos, Marx vincula los modos de producción al carácter social de la propiedad. Esto quiere decir que acorde con el carácter social de la propiedad en una determinada sociedad, se establecen distintos tipos de relaciones sociales para producir los bienes de existencia. Si en una determinada sociedad el carácter social de la propiedad es colectiva, las relaciones sociales para producir los bienes de existencia serán de cooperación, solidaridad y beneficio común. Por otra parte, si en una determinada sociedad el carácter social de la propiedad es privada, las relaciones sociales para producir los bienes de existencia serán relaciones de explotación.

El desarrollo mismo de la producción hizo que en un determinando momento de la historia social se produjera más de lo necesario para garantizar la existencia de los miembros de la sociedad. En otras palabras, producir más de lo necesario para subsistencia de la comunidad, fue producto del proceso constante de desarrollo, de cambio, de control y dominio, del hombre sobre la naturaleza. Una vez se alcanzó este nivel de desarrollo en que hubo un excedente de producción, se inició el proceso de división de la sociedad. Se pasó de un modo de producción socializado, colectivo, con propiedad común de los medios de producción, y a su vez, distribución y cambio común del producto, a otro modo de producción en que se privatizó la propiedad de los medios de producción.

En consecuencia, lo que plantea el marxismo es que si un sector de la sociedad se apropia de los medios de producción y por ende del control del proceso mismo de la producción, este el factor que genera los antagonismos de clase, es decir, se pasa de una sociedad con intereses comunes a una sociedad con clases y sectores de clase con intereses distintos y antagónicos. Así se llega, en virtud del desarrollo de la producción, a la lucha de clases. Lucha de clases que, según la expresión de Marx, es el verdadero motor de la historia.

No es casual entonces que el manifiesto se inicie contextualizando precisamente la lucha de clases, y poniendo de presente el carácter histórico de las fases del desarrollo de la producción. Si el modo de producción capitalista, dirán Marx y Engels, no es un modo de producción eterno, fijo, inmodificable, sino uno más de los distintos modos de producción por los que ha atravesado la historia de la sociedad, pues entonces es posible cambiar dicho modo de producción. Este, en síntesis, es el propósito de los comunistas, transformar el modo de producción capitalista, pero como dijimos previamente, lo clave de este proceso de cambio, de revolución, es la transformación del carácter social de la propiedad. Lo que buscan los comunistas, siguiendo el planteamiento expuesto en el manifiesto, es confrontar a los dueños de los medios de producción, mediante una intensa lucha de clases, para acabar con el monopolio de la propiedad sobre dichos medios, y convertirlos en medios de propiedad colectiva, sociales, no privados como es hoy en la sociedad capitalista. Este es el comunismo original. ¿Pero, cómo lograrlo?

En buena medida el manifiesto es una propuesta para alcanzar este objetivo. Pero en esto tenemos que ser consecuentes con la concepción materialista de la historia, y ubicar que el plan para lograr este objetivo, que presentó la liga de los comunistas en 1848, era un plan acorde a las condiciones históricas del momento de su publicación, por lo cual no hay que considerar dicho plan como una receta universal, atemporal y de aplicación genérica para todo tiempo y lugar.

Ese plan se basó en un análisis de la formación social burguesa de ese entonces, la sociedad de mediados del siglo XIX, análisis que presenta el nivel de desarrollo alcanzado por dicha sociedad; la correlación de fuerzas entre las dos clases con mayor protagonismo en la lucha de clases, los burgueses y los proletarios; el nivel de desarrollo de las ideas socialistas y comunistas; la relación de los comunistas con los demás partidos de trabajadores; y presenta como aspecto de fondo, la necesidad de que las grandes masas de trabajadores se constituyeran en clase, es decir, que se organizaran para la lucha política y social, para la lucha revolucionaria.

Sin ir más lejos, asimilando lo que Marx y Engels plantean en el manifiesto, este método de entender la dinámica histórica de la sociedad y de asumir una práctica revolucionaria, nos exige a todos los revolucionarios del mundo, a todas las organizaciones sociales, políticas, político-militares como es el ELN, a definir su plan de lucha, su táctica y su estrategia, basados en un análisis de la formación social en este momento de la historia. El análisis de la formación social tiene como punto de partida la sociedad mundial, en razón a que el modo de producción capitalista se ha generalizado a nivel mundial, pero esta categoría del marxismo también nos enseña que el capitalismo no es el mismo en todo tiempo y lugar, por lo cual hay que llevar el análisis de la formación social a nuestro contexto como nación, a la caracterización histórica de nuestra sociedad colombiana.

Fundamentados en una lectura marxista de la realidad, es decir, basados en un análisis de la formación social colombiana, entendiendo el nivel de la lucha de clases en nuestro país, es que el ELN ha adelantado su lucha revolucionaria durante estos 54 años. Hoy tenemos que actualizar el análisis de la formación social colombiana, para hacerle manifiesto a nuestro pueblo, las razones sociales e históricas de nuestra lucha, y para reafirmar que nuestro proyecto revolucionario sigue vigente.

Primer Artículo
Por: Efraín Pabón
Ranpal.net

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