Siempre Rebeldes

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Escrito por Radio Nacional Patria Libre

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«La burguesía sólo reconoce que un estado es fuerte cuando, haciendo uso de todo el poder del aparato gubernamental, consigue movilizar a las masas en el sentido deseado por los gobiernos burgueses. Nuestra concepción de la fuerza es diferente. Para nosotros lo que da su fuerza a un estado es la conciencia de las masas. El estado es fuerte cuando las masas saben todo, pueden juzgar sobre cualquier cosa y actúan siempre con perfecta conciencia» (Vladímir Ilich Uliánov, «Lenin»).



Hoy nadie da un centavo por teorías que a comienzos de los años noventa del siglo pasado, daban por sentado el triunfo definitivo del capitalismo y el fin de la historia. Para esa época, la euforia y el triunfalismo de las clases poderosas eran totales, alimentadas por la caída de la Unión Soviética y del llamado “Socialismo Real”. Solo pocas voces como las de Fidel sostenían la bandera en alto y las clases dominantes consideraban cuestión de poco tiempo su derrota definitiva.
Sin embargo, la lucha de clases, la lucha de los pueblos en sinnúmero de expresiones se hicieron sentir y a la vez que caía un modelo de sociedad en Europa del este y Asia, en América Latina se levantaban interesantes procesos de masas e insurgentes, inicialmente bajo las banderas de la justicia social y contra el neoliberalismo.


Es el caso del Caracazo, levantamiento popular que movió los cimientos de la sociedad venezolana y que luego fue secundado con la insurrección cívico militar del año 92 liderada por el Comandante Chávez. También los levantamientos indígenas en Ecuador y Bolivia sentaban las bases de los cambios posteriores.
A comienzos del siglo XXl el saldo ya se podía medir. La antigua Unión Soviética y los países que hicieron el retorno al capitalismo habían retrocedido en las conquistas sociales que significaron prosperidad material para millones de personas; el capital que para sobrevivir siempre necesita expandirse tomaba posición política, militar y económica de las nuevas repúblicas cercenándoles su independencia y sometiéndolas al yugo del neoliberalismo.
Mientras tanto Cuba salía adelante y seguía levantando la bandera socialista y de independencia, mostrando innegables resultados sociales en salud, educación, deporte, paz en un periodo muy difícil.

Los pronósticos de Fidel hechos a comienzos de los 90s comenzaban a verse en la realidad: los pueblos se iban a levantar contra el neoliberalismo y surgirían nuevas alternativas. En efecto, el triunfo del Comandante Chávez en las elecciones de 1998 en Venezuela ayudo a avivar las luchas en el mundo y a construir nuevos referentes de sociedad. Para el año 2006 el Comandante volvía a poner el tema del socialismo en la agenda mundial, pero muy especialmente en América latina.
Recordamos los anteriores hechos porque estamos convencidos que las realidades universales e históricas de los pueblos están íntimamente relacionadas y la propuesta socialista que llego bien alto, tras el triunfo de la Revolución Bolchevique del 25 de octubre de 1917, sigue vigente lo mismo que las diversas formas de organización y lucha que emprendieron los revolucionarios rusos durante largos años previos al triunfo, lo cual no quiere decir que no existan condiciones particulares, en cada país, así como practicas a superar en sintonía con la realidad de cada país.
Revolución Rusa de 1917.
El 8 de marzo de 1917 (27 de febrero, según el calendario ortodoxo ruso) comienza una movilización de mujeres que piden pan, porque hay un racionamiento terrible impuesto por la economía de guerra, dando inicio a la segunda revolución rusa.


Hay una primera fase de revolución burguesa, en la cual los Zares son depuestos por el pueblo y la burguesía, pero esta toma un rumbo reaccionario y a favor de la guerra interimperialista (Primera Guerra Mundial)
Entra entonces una segunda fase de revolución proletaria, a partir de la radicalización de los obreros y del inconformismo de soldados y campesinos. Los obreros, campesinos y soldados se organizan en Soviets (Asambleas de trabajadores que expresan la democracia por la base), y las condiciones están dadas para una revolución proletaria y la derrota de la burguesía en el poder, desde hace pocos meses
Previamente, en julio de 1917 Lenin había dicho:
«El pueblo debe convencerse de que no hay otra alternativa que la política bolchevique…No queremos…el golpe revolucionario de una minoría».


Esto, ante la tentativa de muchos bolcheviques por lanzarse a la insurrección antes de tiempo, a lo cual se opone el líder bolchevique, siempre partidario de ganar la voluntad del pueblo y de contar con las mayorías.
Y, en efecto, a fines de septiembre los bolcheviques ganan la mayoría de los soviets en San Petersburgo y en otras ciudades y de 350 bancadas, 310 en las elecciones de Moscú.
Todo esto es un proceso de construcción de legitimidad y hegemonía, muy bien entendido por Lenin, donde fuerza y consenso se combinan para hacer la revolución y para sostener el poder de un estado.


De acuerdo a la experiencia bolchevique, están dadas las condiciones para la revolución si se presentan los siguientes elementos subjetivos:


1) Las fracturas en los grupos dirigentes de la sociedad que permiten a las masas expresar la inconformidad;


2) los niveles de inconformidad en las clases populares;


3) la posición en la lucha de la clase media;


4) el contexto internacional;


5) las dudas generadas en las fuerzas armadas para apoyar o disentir del curso insurreccional.


Por lo anterior, Lenin siempre recalcaba que: “La sola opresión, por grande que sea, no siempre origina una situación revolucionaria en un país”. De ahí la necesidad de una sólida organización de cuadros y de masas, así como de una táctica y una estrategia bien estructuradas que al mediano y largo plazo rinden sus frutos al calor de la lucha de clases, sectores sociales y pueblos.


La Revolución Bolchevique del 25 de octubre de 1917, fue todo un proceso que involucró a una multiplicidad de naciones (No solo a Rusia) y que implicó la participación de las grandes mayorías oprimidas; no es el golpe de una minoría como lo dicen los medios de la propaganda imperialista, sino que allí se desencadenaron las fuerzas de las clases populares bajo la acertada conducción de los bolcheviques y de su líder Lenin, que bien plantearon que ese era el comienzo de una revolución mundial.

Por: Javier Cáceres

Tomado de la RPI 397

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