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Emisora Insurgente del Frente de Guerra Nororiental Manuel Pérez Martínez del ELN en el Nororiente Colombiano.

RADIO INSURRECCIÓN CARIBEÑA 94.7 fm

Una emisora del ELN en el Frente de Guerra Norte en el territorio colombiano.

REPASANDO LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

Seguimos con nuestros seguidores reflexionando y recreando la historia rebelde, dentro de la Campaña ¨Siempre Rebeldes¨, en esta oportunidad les compartimos este repaso de los sucesos emancipadores hace 100 años en Rusia. La revolución no constituye un episodio puntual, fechable y fotografiable, sino un proceso largo, de meses y de años, en el que las estructuras osificadas de la sociedad, las clases sociales y las instituciones se licúan y todo, absolutamente todo lo que antes era sólido, normal, definido, previsible y ordenado se diluye en un ‘torbellino revolucionario’ caótico y creador”.

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La revolución no constituye un episodio puntual, fechable y fotografiable, sino un proceso largo, de meses y de años, en el que las estructuras osificadas de la sociedad, las clases sociales y las instituciones se licúan y todo, absolutamente todo lo que antes era sólido, normal, definido, previsible y ordenado se diluye en un ‘torbellino revolucionario’ caótico y creador”.

García Linera en ¿Qué es Revolución?

La revolución rusa es el acontecimiento más importante en el siglo XX, rompió con las ideas políticas, los Estados modernos e imaginarios sociales dominantes, mostrando a los pueblos una nueva alternativa. Con la revolución de octubre los pueblos recuperaron su papel como sujetos en la historia, encontrando los caminos y la posibilidad de un mundo distinto. A partir de ese momento este proceso se convertirá en un referente para los pueblos del mundo, y por eso mismo objeto de satanización y estigmatización por parte de los reaccionarios.

Las alianzas y el proceso revolucionario

Hasta el siglo XX Rusia fue gobernada por el Zarismo, régimen monárquico que gobernaba por el terror, a través de una policía política omnipresente, con ejecuciones de sus oponentes, su encarcelamiento o deportación. Después de un gran levantamiento en el que participaron diferentes sectores sociales en alianza, el zar Nicolás II se vio obligado a dimitir en 1905. Con ello, se instaló la duma (parlamento) encabezada por la burguesía liberal, con unas minorías obreras y revolucionarias. El gobierno “democrático” de la duma fue aprovechado por los revolucionarios para legalizar su partido, aumentar su influencia dentro del movimiento obrero, y sobre todo en el campesinado, sector mayoritario de ese país. Así se estableció una alianza obrero-campesina fundamental para la siguiente fase del proceso revolucionario.

Cabe resaltar que, según los planteamientos teóricos para ese momento, no se contemplaba la posibilidad de un proceso revolucionario en Rusia. Se consideraba que el socialismo se podría realizar solo en los países más desarrollados de Europa central, y bajo la dirección de la clase obrera. En Rusia un país “atrasado”, principalmente agrario logró desatar un movimiento revolucionario que rompió con el antiguo régimen feudal y de manera casi paralela con el Estado burgués, demostrando que existían eslabones débiles que podrían romperse en la cadena imperialista a través de la lucha popular.

En el movimiento obrero existieron divergencias en el cómo hacer la revolución. Entre los representantes de la II Internacional predominaba el planteamiento de que la lucha se realizaría en el parlamento, a través de reformas graduales que transitarían al socialismo. Lenin y los bolcheviques romperían con esos postulados, luchando contra viento y marea dentro y fuera del movimiento revolucionario ruso, señalando que: solamente se conseguiría la revolución socialista, si el pueblo como sujeto activo y organizado, llegado el momento, tomara en sus manos a través de la insurrección la dirección del Estado burgués y, así emprender las transformaciones radicales para Estado obrero.

Herramientas populares y revolucionarias

La libertad política del gobierno de la Duma no duró mucho, y rápidamente la burguesía liberal y fuerzas reaccionarias traicionaron, cambiando las reglas electorales a su favor y excluyendo del poder a los obreros en 1912. Toda la miseria y pobreza se agudizó con la entrada en la I guerra mundial en 1914, en la que Rusia nunca tuvo un ejército de verdad, solamente contaba con una gran población que era arrojada a su suerte al frente de batalla, no se contaba con una dirección capacitada, la tecnología y logística. La guerra dejó 5 millones entre muertos heridos y prisioneros. Muchos soldados que en realidad eran campesinos en armas, desertaron y se unieron al movimiento revolucionario de Petrogrado contra la guerra, donde las mujeres habían iniciado una huelga que llegaba a los 150 mil obreros invadiendo las calles paralizando el orden público y pidiendo la paz.

En febrero de 1917 el gobierno se vio presionado ante los levantamientos campesinos, soldados y obreros contra la guerra presentándose una situación de doble poder en el Palacio de Tauride, donde a la izquierda sesionaba el Soviet de Petrogrado y a la derecha el zarismo y la burguesía. Se dieron negociaciones entre las dos partes, manteniendo el ejército de lado de los obreros, y abriendo un gobierno provisional. Lenin que se encontraba exiliado para ese momento, al conocer de la situación publicó más tarde las conocidas Tesis de Abril, donde desconoce el apoyo al gobierno provisional y menos aún a la guerra imperialista que este había decidido continuar, a pesar del gran descontento popular.

La propuesta de Lenin era ir por todo, el partido bolchevique estaba en mejores condiciones que en 1905, poseía gran influencia en los sindicatos obreros, en el ejército, y las ligas campesinas que se organizaron en soviets oponiéndose al gobierno provisional. Los bolcheviques impulsaron entonces la insurrección, tomando las armas sin vacilaciones para derrocar a los elementos burgueses y reaccionarios.

Los Soviets como motor de la revolución

El rechazo a la guerra imperialista fue el factor fundamental que oponía las masas al régimen, estas se habían radicalizado y no querían más muerte y hambruna. Aun así, el gobierno de Kerenski continuo la guerra, provocando levantamientos. Los bolcheviques, desconociendo el gobierno de Kerenski agitaron la consigna todo el poder a los Soviets que eran consejos de obreros, soldados y campesinos que servían como gobierno propio en las diferentes regiones de Rusia. En reacción Kerenski y el gobierno burgués volvió a ilegalizar los sindicatos y la actividad de los bolcheviques haciendo que estos actuaran nuevamente en la clandestinidad. Posteriormente con nuevos enfrentamientos y con poca maniobra, el gobierno llama a dialogar en una conferencia, la cual es boikoteada por los revolucionarios negándose a hacer alguna concesión a los reaccionarios, que huyeron de Petrogrado.

Con Petrogrado en manos de la insurrección y la organización de los soviets, la única alternativa que le quedo al régimen fue intentar un golpe militar dirigido por Kornilov, el cual ni siquiera logro llegar a la ciudad, cuando los obreros ferroviarios se negaron a andar sus máquinas. Así la insurrección planteada por Lenin resulto victoriosa, al lanzarse en el momento preciso y con los bolcheviques al frente negándose a cualquier tipo de concesión o alianza con sus principales enemigos. Posteriormente se proclamó como la primera revolución proletaria y el primer Estado obrero en el mundo.

Revolución Vs Contrarrevolución

Con la revolución vino la contrarrevolución y la guerra imperialista a manos de las potencias de Francia EE.UU e Inglaterra que implico, terrorismo, recortes territoriales, hambrunas que fue resistida en el periodo que fue llamado comunismo de guerra. Después de terminar I guerra mundial, el gobierno soviético sabía que los ojos del imperialismo estarían sobre él, para lo que logro fortalecer su economía y su defensa vertiginosamente; Sin ningún aliado, conociendo del fracaso en la revolución en los países más avanzados. Más adelante se pondrían a prueba con la victoria contra el fascismo, no sin costarle inmensas pérdidas humanas y materiales.

Más allá de los problemas y las difíciles condiciones que enfrento hasta su disolución, ya que la historia no siempre es sencilla, la revolución de octubre demostró que es posible las transformaciones materiales, la industrialización, los avances en educación y salud, la equidad entre otras. Finalmente, este movimiento despertó la lucha en todo el mundo por lo que siglos atrás habían proclamado como igualdad libertad y fraternidad para todos los pueblos del mundo, se convirtió en faro y apoyo de muchos otros pueblos que siguieron el rumbo revolucionario y de la autodeterminación. Al mismo tiempo los reaccionarios difundieron toda serie de leyendas de terror asociadas al comunismo, y hoy dicen victoriosos que el socialismo ha fracasado, pero el capitalismo nunca a funcionado, la depredación y explotación llegan a niveles absurdos que ponen en peligro la especie y la naturaleza. Este no es el fin de la historia, es un siglo de experiencias y enseñanzas, que serán valiosas mientras no acabe la voluntad de lucha, rebeldía y creatividad de los pueblos.

16 Octubre 2017
Escrito por Camilo Trochez

Tomado de la Revista Insurrección del ELN Nro 603.

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Es difícil recoger en un escrito la grandeza del pensamiento y obra de un revolucionario, que al mismo tiempo fue: médico, humanista, economista, revolucionario marxista, teórico y estratega militar, periodista, diplomático, agitador popular, líder guerrillero, ministro de la Industria, Presidente del Banco nacional de Cuba, maestro en el fusil y en la pluma.

Nos enseñó la importancia del estudio, de la teoría, de la reflexión crítica y autocrítica de los problemas diarios que tiene la revolución, de saber que la teoría se recrea en la práctica, que no existen fórmulas ni recetas, que no podemos caer en dogmas y doctrinas, entendiendo que el marxismo es un método y una guía para la revolución.

Basado en los principios socialistas, el Che rompió con el etapismo de los manuales ortodoxos, que condenaban a los países “atrasados” al sometimiento del capitalismo y a las burguesías, advirtiendo el Che que:

“Frente al dilema pueblo o imperialismo, las débiles burguesías nacionales eligen el imperialismo y traicionan definitivamente a su país”.

El sentimiento de amor y solidaridad del Che lo llevó a romper fronteras y nacionaades, lo llevó a sentirse capaz de luchar por un cubano, un congolés, y por un boliviano. El che no dudaba en que el capitalismo en su fase superior: el Imperialismo, era el principal enemigo de los pueblos del mundo, lo cual lo llevó a plantear la necesidad del internacionalismo, basado en hechos de solidaridad y ayuda mutua, de sentir cada problema otros como propio.

Desde muy temprano dejó su país para conocer y compartir las realidades de los pueblos Latinoamericanos, conoció lo que era capaz de hacer el imperio gringo en Guatemala con el derrocamiento de Jacobo Arbenz en 1954, y finalmente se unió a los combatientes de Fidel en México. Teniendo claro que para derrotar al imperialismo no bastaba con liberar un solo país, luchó por la unión de los países dependientes y colonizados en la Tricontinental donde señaló, que debemos:

“Atacar en su eslabón más débil, allí donde las condiciones estén más desarrolladas”. “Crear uno, dos, tres muchos Vietnam es la consigna”.

Más tarde él mismo estuvo en África, siendo guía y ejemplo de su liberación, hasta dejar su huella imborrable en Bolivia.

El pensamiento del Che no sería igual, e incluso, muchas veces fue eclipsado por su ardua lucha, sacrificio y preocupación por los humildes, desde sus primeros viajes como médico. Después, su valentía en la dura lucha guerrillera en la montañas y llanuras de Cuba, luego como dirigente del Estado revolucionario, y su papel de internacionalista hicieron al revolucionario lo que es.

“Los grandes sentimientos de amor”

Se entrelazan y amalgaman a su reflexión teórica, y son su preocupación fundamental en un proceso revolucionario. Entendiendo que la subjetividad y la conciencia de los hombres y mujeres deberán ser el motor del cambio y del socialismo, no solamente los cambios en el gobierno y la estructura económica.

Como dirigente el Che en aportó valiosos métodos, tanto en la guerra como en la paz, sostuvo que el líder debería marchar adelante, en la vanguardia, enfretando los peligros y problemas, enseñando con el ejemplo al pueblo combatiente y trabajador. Así mismo lo hizo en el Ministerio de industria combatiendo la burocracia, insistiendo en la necesidad de la conciencia del trabajador, y la re-significación del trabajo en la sociedad socialista, liderando el trabajo voluntario en fábricas, calles y plantaciones. Finalmente, el Che dejo los escritorios para lanzarse de nuevo al combate por los pueblos en África y Latinoamérica.

A pesar de su asesinato, la figura, el ejemplo y el pensamiento del Comandante Guevara quedó inmortalizada en las luchas de los oprimidos en el mundo. Su integralidad entre su arrojo, heroísmo y su claridad política son los componentes que lo hacen a un revolucionario ejemplar. Siempre guía de nuestra justa rebeldía en contra de la opresión del pueblo. Hoy cuando el imperio agrede y contraataca contra el movimiento popular y los gobiernos soberanos del continente, el Che se agita en las calles, en las veredas y en nuestras armas. Defendiendo siempre las ideas materia prima de nuestra lucha, la organización como expresión concreta y lo grandes sentimientos de amor al prójimo, como también nos enseñó Camilo y Fidel.

Escrito por Camilo Troches

(Tomado de la Revista Insurrecciòn Nro 602)

 

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  Che Comandante

No porque hayas caído  
tu luz es menos alta.

Un caballo de fuego
sostiene tu escultura guerrillera
entre el viento y las nubes de la Sierra.
No por callado eres silencio.

Y no porque te quemen,
porque te disimulen bajo tierra,
porque te escondan
en cementerio, bosques, páramos,
van a impedir que te encontremos
Che Comandante,
amigo.

(Fragmento de la poesía del Cubano Nicolás Guillen dedicados al Cte Ernesto el Che Guevara)

 

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El Capítulo I del primer tomo de “El Capital” de Karl Marx

Quinto artículo Campaña “Siempre rebeldes” 2017 (Primera parte).

Por: Efraín Pabón

El primer capítulo del primer tomo de “El Capital” (1867), se denomina “la Mercancía”, y vamos a reseñar en este artículo, algunos aspectos explicativos de dicho capítulo. Marx nos ha anunciado en el prólogo a la primera edición que “... en la presente obra nos proponemos investigar el régimen capitalista de producción y las relaciones de producción y circulación que a él corresponden”, y la forma que emplea Marx para presentarnos el resultado de dicha investigación es partiendo de la mercancía. ¿Por qué Marx toma como punto de partida la mercancía para presentarnos el resultado de su investigación sobre el régimen de producción capitalista? Basándonos en esta pregunta, y a partir de la lectura de “El Capital” y de distintas obras del mismo Marx y de otros autores, vamos a abordar el camino de buscar una respuesta.

Pues bien, un primer aspecto a tener en cuenta para comprender por qué, luego de varios años de minuciosas lecturas sobre la economía capitalista, Marx comienza presentándonos un estudio sobre la mercancía en el primer tomo de “El Capital”, es remontarnos a su texto de 1859 “contribución a la crítica de la economía política”. La primera sección del primer tomo de “El Capital” es básicamente la transcripción de la “contribución a la crítica de la economía política”, con algunas adaptaciones de estilo, obra cuyo primer capítulo es precisamente “La Mercancía”.

El “prólogo” de “contribución a la crítica de la economía política” es la redacción más sintética, y de mayor nivel de abstracción científica que escribió Marx para presentar, de conjunto, su visión de la sociedad burguesa, en el cual podemos leer:

El sistema de la economía burguesa se presenta a mis ojos en el orden siguiente: capital, propiedad de la tierra, trabajo asalariado; Estado, comercio exterior, mercado mundial. Bajo los tres primeros títulos estudio las condiciones económicas de existencia de las tres grandes clases en las cuales se divide la sociedad burguesa moderna; el enlace de los otros tres títulos salta a la vista”.

Marx ha hecho su investigación, partiendo de las relaciones económicas de la sociedad, pero, según su método, las relaciones históricas de una sociedad no se explican fragmentaria o separadamente, a partir de la perspectiva de una sola disciplina científica en particular, por ello, aún cuando su estudio tiene como base la economía política, el mismo rebasa este campo de conocimiento y se constituye en un estudio de la totalidad de las relaciones sociales, relaciones complejas, derivadas del desarrollo histórico de dicha sociedad. Es decir, “El Capital” no es solo, o exclusivamente, un estudio “económico” o “economicista” de la sociedad burguesa, sino un estudio comprensivo, totalizante, del conjunto de relaciones sociales históricas que caracterizan dicha sociedad.

Este aspecto antes mencionado nos permite valorar que, para caracterizar a la sociedad burguesa de su momento, Marx ha tenido que “rastrear” el modo de ser (como totalidad) de dicha sociedad, y hubo de reflexionar concienzudamente respecto de la mejor manera de presentar a sus lectores el resultado de sus estudios. Una pista de cómo resolvió este asunto, nos la presenta en el postfacio a la segunda edición de “El Capital” en el que dice: “... el método de exposición debe distinguirse formalmente del método de investigación. La investigación ha de tender a asimilarse en detalle la materia investigada, a analizar sus diversas formas de desarrollo y a descubrir sus nexos internos. Solo después de coronada esta labor, puede el investigador proceder a exponer adecuadamente el movimiento real”.

Una cosa es el desarrollo de la investigación y otra es el orden en que se presenten los resultados de la misma, por ello, en el prólogo a la primera edición del primer tomo de “El Capital” podemos leer lo siguiente

“...La forma de mercancía que adopta el producto del trabajo o la forma de valor que reviste la mercancía es la célula económica de la sociedad burguesa”.

Marx nos está revelando que “la sociedad”, en este caso la sociedad burguesa, es un organismo histórico, que solo puede existir y mantenerse en el tiempo, es decir, reproducirse, a partir de “producir” sus medios de vida, sean estos medios materiales o culturales, simbólicos, ideológicos, etc., y la forma particular histórica que adopte para producir su vida, caracteriza a dicha sociedad, por ello “la mercancía”, o mejor aún, “la producción de mercancías”, caracteriza a la sociedad burguesa.

Marx era plenamente consciente de que la forma de presentar los resultados de su estudio eran el factor decisivo de que su obra, o bien tuviera el impacto social y científico por él esperado, o de otra parte quedara condenada al olvido, por ello, en los primeros párrafos del prologo a la primera edición de “El Capital” escribe lo siguiente:

Aquello de que los primeros pasos son siempre difíciles, vale para todas las ciencias. Por eso el capítulo primero, sobre todo en la parte que trata del análisis de la mercancía, será para el lector el de más difícil comprensión”. Y más adelante anota

En el análisis de de las formas económicas de nada sirven microscopio ni los reactivos químicos. El único medio de que disponemos, en este terreno, es la capacidad de abstracción”.

La dificultad de la cual es consciente Marx, es que ha tenido que remontarse de los hechos económicos materiales, hasta las leyes generales que rigen la economía, y si bien estas leyes generales tienen efectos visibles en las relaciones económicas materiales de la sociedad, en sí mismas no nos visibles, en tanto que son leyes lógicas, es decir, abstracciones de pensamiento, o en otras palabras, generalizaciones teóricas derivadas de las relaciones materiales de la sociedad. De los hechos materiales hay que hacer abstracciones, que se construyen a partir de categorías y conceptos, de este modo se construye la teoría.

Presentar como primer capítulo “La Mercancía” es para decirnos qué forma o qué aspecto presentan las relaciones económicas básicas de la sociedad burguesa. La redacción de Marx en el “prólogo” de “contribución a la crítica de la economía política”, es la siguiente: “el sistema de la economía burguesa “se presenta a mis ojos...” etc., y a su vez en en el primer capítulo del primer tomo de “El Capital”, precisamente el capítulo de la mercancía, la redacción que emplea Marx es la siguiente: “la riqueza de las sociedades en que impera el régimen de producción se nos aparece...” etc.

El empleo de las expresiones “se presenta” y “se nos aparece” es la clave para desentrañar el método de exposición de Marx, y explicarnos por qué toma como punto de partida la mercancía, para presentar los resultados de su investigación sobre la sociedad burguesa. Acá Marx está haciendo uso de una categoría filosófica, la categoría de “esencia y fenómeno, veamos.

Las distintas disciplinas científicas hacen uso de categorías, que son los conceptos fundamentales de cada disciplina científica. Las categorías de una ciencia son exclusivas de ella y no pueden emplearse en otra ciencia, por ejemplo, en biología la categoría de “especie”, o en física la categoría de “masa”, o en estética la categoría de “lo trágico”, son categorías exclusivas de cada una de estas disciplinas científicas, por lo cual sería un equivoco hacer uso de una categoría de una disciplina científica particular para explicar fenómenos de otra disciplina. Así, no podríamos usar la categoría de “masa” para referirnos a un fenómeno estético, en razón a que el empleo de las categorías está limitado a los marcos de cada disciplina científica particular. Con lo dicho es suficiente para entender que hay categorías conceptuales construidas históricamente, que permiten explicar los fenómenos particulares que estudian las distintas ciencias.

Pero, de otra parte, existen otras categorías de un alcance mayor a las ya expuestas, estas son las categorías filosóficas. Las categorías filosóficas no se supeditan al dominio cognitivo de una ciencia particular, sino que su valor explicativo es mucho mayor, y tienen un campo de aplicación más amplio que las anteriormente aludidas. Categorías como “causa y efecto” “forma y contenido” “esencia y fenómeno”, “posibilidad y realidad”, entre otras, tienen la particularidad de que pueden ser usadas por distintas ciencias, sean estas ciencias naturales o ciencias sociales.

En el caso que nos ocupa, a saber, develar la razón de por qué Marx presenta el resultado de sus estudios sobre la sociedad burguesa tomando como punto de partida “la mercancía”, es necesario considerar que toda ciencia investiga las causas del surgimiento de los distintos fenómenos, y consecuentemente, a partir de los efectos juzga las causas y viceversa. Ante los ojos de Marx, la apariencia que tiene la sociedad burguesa es que es una sociedad en la cual “las mercancías” van y vienen, la sociedad parece tener como base de sus relaciones el intercambio de mercancías, y si bien este es el fenómeno (lo que aparece, lo que se revela exteriormente, recordemos aquello de “se presenta a mis ojos, “se nos aparece”) lo que busca Marx es descubrir las causas de dicho fenómeno. Precisamente, con el propósito de mostrar las causas que subyacen a lo aparente, es que Marx se vale de la categoría de “esencia y fenómeno”.

En el estudio de la sociedad burguesa, lo exterior, lo superficial, lo que casi se puede tocar con la mano, es la producción y el intercambio de mercancías (este sería el fenómeno), tras lo cual hace falta descubrir lo que no se presenta a la vista en un primer momento, lo que hay que desentrañar (la esencia), y dicha esencia es, en síntesis, el modo de relación histórica que se ha configurado socialmente para producir la vida social. El uso de esta categoría no es un hecho fortuito en Marx, dado que como dialéctico quiere mostrarnos, no solo el fenómeno, sino principalmente la esencia, el factor causal del tipo de relaciones sociales establecidas históricamente bajo el régimen de producción capitalista.

Tal como anotamos en un artículo anterior, para publicar el primer tomo de “El Capital” Marx dedicó casi 25 años de su vida al estudio de la sociedad, y fue gradualmente tomando notas, en distintos cuadernos, de las teorías y los planteamientos de los variados autores y disciplinas científicas que analizó, principalmente la economía política, para luego, desarrollar su propia visión de conjunto de la sociedad. Justamente esas notas, que son la verdadera “mina” de la cual brotaron posteriormente los distintos tomos de “El Capital” contienen “la esencia” de lo que para Marx caracteriza a la sociedad burguesa.

Esas notas no fueron conocidas públicamente en vida de Marx, dado que no tenían el propósito de ser publicadas como tal, sino que eran precisamente eso, notas, que fundamentaron el riguroso estudio que adelantó en todo ese tiempo. Esas notas, tomadas “a vuelo de pájaro” en su horrorosa letra, se mantuvieron ocultas y casi olvidadas y solo se volvió la vista sobre ellas en el año de 1939, cuando el IMEL – Instituto Marx-Engels-Lenin, de Moscú, publicó un primer volumen de los estudios de Marx, realizados entre 1857 y 1858. Dos años después (1941), el IMEL publicó un segundo volumen de notas y posteriormente en 1953 la editorial Dietz de Berlín, los reeditó en un solo volumen titulado “Los Grundrisse”, vocablo alemán que traduce “Elementos Fundamentales”.

El título completo que los editores dieron a estos cuadernos de trabajo de Marx fue: Grundrisse der Kritik der politischen Okonomie – Elementos Fundamentales de la Crítica de la Economía Política. Sin embargo, los cuadernos de trabajo de Marx no se restringen a lo publicado hasta el momento, cada vez cobra mayor interés la publicación de los materiales de trabajo de Marx de los años subsiguientes, entre 1861-1863 y entre los años 1863-1865, es decir, la época previa a la publicación del primer tomo de “El Capital”.

La lectura de los Grundrisse nos permite reconocer todo el material de fondo con el que respaldaba Marx su teoría crítica de la sociedad burguesa, allí podemos ver el “mapa” que se hizo de la sociedad. La “Introducción” de los Grundrisse, nos presenta el plan de estudio de la caracterización de la sociedad y su régimen de producción capitalista, acá solo vamos a destacar los dos primeros temas abordados, son ellos: 1) “la producción en general” y 2) “Relación general entre la producción, la distribución, el cambio y el consumo”.

Toda sociedad, es decir, todo colectivo humano, busca garantizar en primera instancia la sobrevivencia de sus miembros, por lo tanto, produce sus medios materiales de vida. Producir no es otra cosa que la interacción del hombre con la naturaleza para obtener los medios de vida, y esta producción es social, es decir, no la hace un individuo aislado, sino que se desarrolla en relaciones de cooperación (sean estas conscientes o no) entre los distintos individuos que componen la sociedad. La forma que adopten las relaciones sociales para la producción es un asunto histórico, no es un asunto “natural” como los teóricos en tiempos de Marx promulgaban y aún hoy lo siguen haciendo, por ello Marx y su método histórico tuvo en su momento y durante los últimos 150 años ha tenido tantos detractores, en razón a que bajo el método histórico de análisis de la sociedad, se revela que es la lucha de clases el factor clave que explica el tipo de relaciones que establece una sociedad para producir su vida

Así entonces, la producción, la distribución, el cambio y el consumo es el ciclo que desarrolla constantemente cualquier sociedad en su existencia histórica, pero ¿qué tipo de relaciones se dan para la producción, la distribución, el cambio y el consumo? Este ciclo, que solo se comprende si se tiene en cuenta su relación de conjunto, depende del tipo de propiedad que se haya configurado históricamente en la sociedad, tipo de propiedad que revela, en el contexto de la lucha de clases, cuales clases sociales tienen la hegemonía del poder, para someter a su control y beneficio privado la dirección del ciclo completo.

Marx, en los Grundrisse nos explica en primer lugar, cómo se desarrolla el ciclo de la producción, la distribución, el cambio y el consumo, es decir, el movimiento de conjunto de la economía de la sociedad, pero recordemos que su investigación no es sobre la economía en general, sino sobre la economía capitalista. Si en estos cuadernos de trabajo (Grundrisse) lo primero que aborda Marx es la producción de la vida social como totalidad, ¿por qué en “El Capítal” inicia su exposición con “La Mercancía”? Ya nos ha dicho que la mercancía, en la producción capitalista, es la célula básica de dicho sistema de producción histórico, sin embargo lo que hay que tener en cuenta es que el propósito de Marx es enfatizar que el régimen de producción capitalista se basa en la producción de plusvalía, es decir, en el trabajo no pagado al obrero, o al productor directo, durante su jornada de trabajo y que se lo apropia el dueño de los medios de producción.

Por lo tanto, la mercancía, o mejor, la producción de mercancías, encierra en sí misma todo el sistema social histórico en el que los que producen no tienen la propiedad de los medios de producción ni de su producto y los que no producen tienen la propiedad de los medios de producción y de los productos y en general tienen el control de las condiciones de producción para el rendimiento privado, así, la mercancía resume o contiene todo el proceso histórico mediante el cual la “fuerza de trabajo” la verdadera fuente de todo valor en la sociedad, es sometida para la creación de plusvalía.

Tomado de Rpi 392/fot/internet.

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Por: Alberto Grimaldos Barón

Es innegable que el pensamiento revolucionario, la teoría socialista, le viene a las masas desde el exterior de su luchas. Este es el precepto leninista por todos conocido. Pero de ello no se deduce que la conciencia decisiva, actuante como revolucionaria, opere bajo la intervención de un sector ajeno. El asunto, por tanto, no puede ser zanjado tan aprisa.

De hecho, gran parte del debate suscitado acerca del advenimiento de la conciencia en la clase obrera, vanguardia de la Revolución Bolchevique, ha sido objeto de distanciamientos y acercamientos a la concepción de organización revolucionaria que aún hoy defendemos.

Un corto examen del movimiento de la conciencia según Lenin, bastará para identificar el énfasis que éste pone en la actividad de los revolucionarios, cuya procedencia no necesariamente dista de la masa que movilizan y en la que forjan la “verdadera conciencia política”.

Lenin subscribe en las primeras páginas del conocido folleto de 1902, ¿Qué Hacer?, la opinión de Kaustky con motivo del proyecto de nuevo programa del Partido Socialdemócrata Austriaco:

“La conciencia socialista moderna sólo puede surgir de profundos conocimientos modernos. En efecto, la ciencia económica contemporánea es premisa de la producción socialista en el mismo grado que pongamos por caso, la técnica moderna; y el proletariado, por mucho que lo desee, no puede creer ni la una ni la otra; ambas surgen del proceso social contemporáneo.

“Pero el portador de la ciencia no es el proletariado, sino la intelectualidad burguesa: es del cerebro de algunos miembros de este sector de donde ha surgido el socialismo moderno, y han sido ellos quienes lo han transmito a los proletarios destacados por su desarrollo intelectual, los cuales lo introducen luego en la lucha de clase del proletariado allí donde las condiciones lo permiten. De modo que la conciencia socialista es algo introducido desde fuera en la lucha de clase del proletariado y no algo que ha surgido espontáneamente dentro de ella...” [V.I. Lenin. Obras Escogidas, Tomo II (1902-1905). Editorial Progreso. Moscú, 1973. p.17].

Lo afirmado por Lenin resulta evidente. El pensamiento socialista es producto de mentes externas a la clase obrera. Sin embargo, en el mismo folleto, continúa: “Al obrero se le puede dotar de conciencia política de clase sólo desde fuera, es decir desde fuera de la lucha económica, desde fuera de las relaciones entre obreros y patrones.

“La única esfera de que se pueden extraer estos conocimientos es la esfera de las relaciones de todas las clases y sectores sociales con el Estado y el gobierno, la esfera de las relaciones de todas las clases entre sí. Por eso, a la pregunta de que hacer para dotar de conocimientos políticos a los obreros no se puede dar únicamente la respuesta con que se contentan, en la mayoría de los casos, los militantes dedicados a la labor práctica, sin hablar ya de quienes, entres ellos, son propensos al “economismo”, a saber: “Hay que ir a los obreros”. Para aportar a los obreros conocimientos políticos, los socialdemócratas deben ir a todas las clases de la población, deben enviar a todas partes destacamentos de su ejército.” [Ibíd., p.33].

Según esto, el asunto de la exterioridad de la conciencia en la clase obrera, del que se ocupa Lenin para 1902, parece concernir más al tipo de lucha que los obreros emprenden en su propia dimensión fabril, que al intervencionismo sobre la clase obrera. La conciencia le proviene de afuera a la clase en la medida en que debe llegarle por mecanismos distintos a los signados por un tipo de lucha.

El “economismo” equivale a la lucha obrero-patronal por mejoras en el ámbito directo de la producción fabril. Para el caso ruso, las huelgas entre el patronato y los obreros del decenio de 1890, aunque representan un avance cualitativo en relación a la década precedente, no serán consideradas como “conscientes”. Según Lenin, se tratará de una “forma embrionaria de lo consciente” [Ibíd., p.13], próxima al espontaneismo, y, por consiguiente, que ha de ser rechazada por los revolucionarios —socialdemócratas en la Rusia de principios del siglo XX—, junto al “populismo”, el “marxismo legal” —promulgado por Eduard Bernstein—, el “blanquismo” y el “terrorismo anarquista”.

La conciencia le adviene, por tanto, a la clase obrera, a través de la “esfera de las relaciones de todas las clases entre sí”. Para Lenin:

“la conciencia de las masas obreras no puede ser una verdadera conciencia de clase si los obreros no aprenden —basándose en hechos y acontecimientos políticos concretos y, además, actuales sin falta— a observar a cada una de las otras clases en todas las manifestaciones de su vida intelectual, moral y política; si no aprenden a hacer un análisis materialista y una apreciación materialista de todos los aspectos de la actividad y la vida de todas las clases, sectores y grupos de la población.

“Quien orienta la atención, la capacidad de observación y la conciencia de clase obrera de manera exclusiva —o aunque sólo sea con preferencia— hacia ella misma, no es un socialdemócrata, pues el conocimiento de la clase obrera por sí misma está ligada de modo indisoluble a la completa claridad no sólo de los conceptos teóricos... o mejor dicho: no tanto de los conceptos teóricos como de las ideas, basadas en la experiencia  de la vida política, sobre las relaciones entre todas las clases de la sociedad actual. Por eso es tan nociva y reaccionaria, dada su significación práctica, la prédica de nuestros “economistas” de que la lucha económica es el medio que se puede aplicar con más amplitud para incorporar a la masas al movimiento político.

“Para llegar a ser un socialdemócrata, el obrero debe formarse una idea clara de la naturaleza económica y de la fisionomía social y política del terrateniente y del cura, del dignatario y del campesino, del estudiante y del desclasado, conocer sus lados fuertes y sus puntos flacos; saber orientarse entre los sofismas y las frases en boga, con los que cada clase y cada sector social encubre sus apetitos egoístas y su verdadera “entraña”; saber distinguir que instituciones y leyes reflejan tales o cuales intereses y cómo lo hacen. Mas esa “idea clara” no se puede encontrar en ningún libro: pueden proporcionarla únicamente las escenas de la vida y las denuncias, mientras los hechos están recientes, de cuanto sucede alrededor nuestro en un momento dado; de lo que que todos y cada uno hablan —o, por lo menos, cuchichean— a su manera; de lo que revelan determinados acontecimientos, cifras, sentencias judiciales, etc., etc., etc. Estas denuncias políticas omnímodas son condición indispensable y fundamental para infundir actividad revolucionaria a las masas.” [Ibíd., p.30].

Lenin sugiere la manera en que es posible hacer surgir la verdadera conciencia en la clase obrera: agitación y propaganda. Este ámbito del mensaje político y su difusión es circundante a la “esfera de las relaciones de todas las clases entre sí”; es la movilización de la idea, de la ideología socialista, traducida a través de la actualidad del acontecimiento; “no tanto del concepto...”, dice Lenin. Se trata de la pasión del revolucionario en la determinación de la conciencia; esta vez, expresada como ideología, como posición ante la sociedad de clases circundante.

Dicho de manera más enfática: para levantar la fuerza de las masas en indignación, se requiere haber convertido el pensamiento socialista en ideología a través de una labor constante de denuncia y difusión. El pensamiento socialista elaborado no gesta por sí sólo la conciencia en la clase. Para Lenin, esta conversión, como fenómeno social, sólo es posible si existe una organización de revolucionarios.

Pero, dado que es así, ¿qué función ocupa la intelectualidad en la generación de la conciencia?        

Tomado de la Rpi 394.           

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Escrito por Radio Nacional Patria Libre
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En el marco de nuestra campaña “Siempre Rebeldes” resaltamos otra gloriosa siembra: la del Comandante Ernesto “Che” Guevara, que el mes entrante 09 de octubre cumple 50 años de su asesinato, no obstante sigue teniendo la peligrosa costumbre de seguir naciendo, como lo parafraseara Eduardo Galeano en uno de sus escritos:

“¿Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo? Cuanto más lo insultan, lo manipulan, lo traicionan, más nace.  Él es el más nacedor de todos. ¿No será porque el Che decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será porque eso sigue siendo tan extraordinario, en un mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?”.

 

Y es que sus pensamientos y práctica se han inmortalizado a través de la historia y en momentos como los actuales, en que arremete el imperialismo contra los pueblos que intentan liberarse, como guerrillero heroico nuestro americano renace nuevamente de las cenizas y se plasma en la memoria colectiva como símbolo de resistencia a la opresión. En aquella época, cuando el capitalismo arremetía contra los procesos de liberación envió un mensaje a todos los pueblos del mundo donde exhortaba a los revolucionarios “a crear dos, tres, muchos Vietnam”.

Y expone “toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo… en cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ese, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas”.

Hoy en el contexto que nos corresponde, sin hacer una copia y calco de sus palabras, tenemos la obligación de defender lo avanzado y continuar por la senda del Socialismo. Ya lo diría alguna vez: “Podrán morir las personas, pero jamás sus ideas”, y es por eso que sus pensamientos quedaron inmortalizados para perpetuarse en el corazón de aquellos que creemos en un mundo mejor y que se multiplican alrededor de todo el planeta.

Hoy como guerrilleros e insurgentes en armas nos fortalecemos también con sus palabras y recordamos el compromiso individual que tenemos con nuestro pueblo y con nosotros como mujeres y hombres nuevos: “Este tipo de lucha nos da la oportunidad de convertirnos en revolucionarios, el escalón más alto de la especie humana, pero también nos permite graduarnos de hombres; los que no puedan alcanzar ninguno de estos dos estadios deben decirlo y dejar la lucha”.

Nuestra invitación es para que dentro de nuestra campaña, nazcamos nuevamente en el compromiso del Che y hagamos de las palabras y los hechos un solo cuerpo asumiendo que cada día debemos formarnos más y hacer de nuestra práctica verdaderos revolucionarios, ya el Che no lo decía y en ese sentido sus palabras deben convertirse en una orden:

“Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la revolución es lo importante yque cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario”.

Escrito de Julian Semilla

Tomado de  RPI 389

Adaptación Ranpal

Foto/Internet

 

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Los hechos ocurridos este  22 de marzo en diferentes puntos de la geografía Colombiana constatan que, existe un plan judicial, de  ataque con persecuciones y hostigamientos de  la fiscalía,  detenciones masivas, simultáneas y arbitrarias, en contra de líderes defensores de DDHH y de comunidades mineras y campesinas. Cuyo propósito es debilitar las fuerzas alternativas y democráticas  que se oponen al régimen y al modelo  extractivita de saqueo, despojo, y ocupación militar a los territorios, con el fin de favorecer el capital trasnacional para implantar sus mega proyectos.

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